LOS BARRIOS OLVIDADOS SAN PEDRO SULA, 1953
Leónidas Guerrero
#Reportajes históricos
Aspecto 12 Calle S.E. barrio Medina antes de su pavimentación ejecutada por la Municipalidad según sus memorias oficiales de 1969.
Las barriadas de Concepción y de Medina son las más densamente pobladas de San Pedro Sula. Una tercera parte del total de habitantes sampedranos reside en ellas.
En su aspecto general son barrios creados por la mano de la improvisación, de los festinado y transitorio. A esto se debe la condición tan lamentable de las viviendas de Medina y Concepción, que casi siempre son atentatorias a la salud del pueblo.
Inmundas cuarterías de madera, miserables pocilgas, antros y tugurios en donde la pobreza trágica y en donde las familias viven en espantosa promiscuidad, son la casi generalidad de las casas de estos barrios.
Aquí no se ve el trajín incesante del albañil recorriendo los andamios ni se escucha el canto de la cuchara, el cincel al levantar nuevas edificaciones, tan familiar para los vecinos de las zonas céntricas de esta población sampedrana.
La mayor parte de los habitantes de estas barriadas es gente sumamente pobre, de condición muy humilde, que vive <al día> y sufre toda la incrementación de la estrechez económica, desde la desnutrición tradicional hasta el azote de enfermedades con el parasitismo y las fiebres palúdicas.
Un elevadísimo porcentaje del obrerismo y de peones y jornaleros sampedranos reside precisamente en estos barrios.
Las calles de Concepción y Medina son muy malas, llenas de polvo en verano y de lodo en invierno. Igual que el resto de las calles de la ciudad, con la sola diferencia de que en estos barrios tan olvidados la situación de las vías públicas es peor.
Por aquí casi nunca pasan el tren de aseo y los carros encargados del riego de calles. Con gran frecuencia las tuberías del agua potable se rompen y originan suampos. De que salen los sancudos y, consecuentemente las enfermedades. A esto hay que agregar que gran número de servicios sanitarios no sirven y son antihigiénicos.
En la misma forma, el servicio de alumbrado público es muy deficiente; y existen grandes zonas en donde tal servicio es completamente desconocido, como ocurre con el Campo Hércules, que es frecuente escenario de hechos delictuosos.
Aquí se hallan instalados los centros prostibularios, con sus características espectaculares de desvergüenza y lujuria; lo mismo que gran número de estancos y cantinas, en donde son cuadro cotidiano los hombres borrachos, las riñas, los relajos y el fuego del alcoholismo que lo envilece todo.
Afirman los vecinos de Concepción y Medina que ellos sufren cargas vecinales, contribuciones y demás impuestos que la Ley exige a todos los habitantes de este Distrito. Y agregan que lo pagan todo religiosamente, en igual forma que los moradores del Centro o Guamilito.
No todo lo que hay en estas barriadas se reduce a los prostíbulos, a los estancos y a las cantinas. Aquí también se encuentran las familias buenas y honorables, los hogares dignos y respetables y de las asociaciones imbuidas de un alto espíritu cívico que propenden a la regeneración de la sociedad, al logro de hermosos atributos en la personalidad humana.
El auge de la delincuencia en estas zonas de la población se debe más que todo a las condiciones ambientales existentes, tan apropiadas para su germinación, para su permanencia y proliferación.
No vemos, pues, la causa porque se mantenga a Concepción y Medina, los barrios más populosos de San Pedro Sula, en un abandono tan lamentable, tan perjudicial.
Fuente: Diario Comercial, abril 16, 1953, año XXI, n. 7228, pág. 8.

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