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Mostrando entradas de octubre, 2024

EL RINCÓN: TERRUÑO, TERROR Y EXILIO

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Sor Filotea de la Cruz Vista panorámica a El Rincón desde el Parque Naciones Unidas, "El Picacho".  "Crecí en el barrio El Rincón, ubicado al norte de Tegucigalpa, Distrito Central, capital de la República de Honduras. Toda mi familia paterna ha vivido aquí desde hace tres generaciones, época de nuestros bisabuelos que lotificaron la zona, siendo hoy una populosa localidad del Distrito y una de las mas afectadas por la violencia en los últimos años. Mi barrio natal es marginal. Solo existe, como instituciones educativas, un kínder y la Escuela República de Venezuela en donde cursamos la educación primaria todos los vecinos, amigos y conocidos de mi generación. Hasta hace poco la localidad tiene calles de piedra y concreto. En nuestra niñez, aquellas polvorientas calles, íbamos y veníamos de la Escuela o a donde nuestros abuelos. Hacia 2007 una generación, cuando terminamos la primaria, salió del barrio, muchos de los cuales son sujetos de esta trágica historia del porq...

COLABORACIÓN: ALGO MAS SOBRE EL MISIONERO SUBIRANA

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A. R. Z. (*) "Como un honor de justicia a los grandes méritos y virtudes de los hombres superiores, nos vemos en el gustoso caso le escribir en colaboración del caballero presbítero don Álvaro Escoto, algo más sobre la excelsa personalidad del señor Misionero Manuel de Jesús Subirana. Ya el Lic. don Eusebio Morales escribió un artículo publicado en el No. 1.388 de «El Cronista,» que lleva por lema «Tradiciones Hondureñas;» pero él casi no arroja luz sobre aquella figura digna de eterna recordación. El señor Manuel de Jesús Subirana estudió en el seminario de Vich y se ordenó de presbítero en la misma ciudad el año de 1834, y fue destinado a la de su origen, la ciudad de Manresa, hasta el año de 1845, en cuyo tiempo sintiéndose llamado a la vida apostólica, se presentó a Su Ordinario, quien aprobándole con singular placer, le facultó para que recorriera aquella vasta Diócesis, recogiendo copiosísimo fruto. Así recorrió la de Barcelona con el carácter ya de Misionero, llevando una...

TRADICIONES HONDUREÑAS: EL PADRE MANUEL DE JESÚS SUBIRANA, MISIONERO JESUITA.

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  Eusebio Morales Retrato del Padre Manuel Subirana, publicado en San Pedro Sula por Diario Comercial, 1933 en un especial informativo sobre el departamento de Yoro, Honduras. Parece ser que desde esta fecha en adelante se generalizó dicha fotografía, pero que, según el Dr. Rolando Sierra F., no es el padre Subirana sino un fotograbado de Fray de Jesús Zepeda y Zepeda, uno de los religiosos mas sobresalientes de finales del siglo XIX hondureño.*   "Hace ya más de setenta años que llegó a Tegucigalpa el Misionero Jesuita, Padre Manuel de Jesús Subirana, cuya memoria es venerada por cuantos le conocieron. Era, el Padre, de regular estatura, empaque proporcionado, recto de cuerpo, semblante dulce y afable. Sus ojos redonditos, parecían dos pocitos de agua zarca, y tenía muy revelado el Espíritu del Señor. Frugal en su alimentación, parco en sus costumbres, paternal en su trato. Su espíritu de mansedumbre y de bondad, tenía el divino poder de los primeros grandes propagadores d...

Semblanza de un viajero en San Pedro Sula, 1913

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Miguel N. Trejo  "Airplane view of San Pedro Sula, Honduras" (1924). "…El Sol vertió su lumbre tras las azules sierras y montañas y allá, en el vago lirismo de Poniente, hubo algo así como resplandor de un incendio. Detuvéme ante la ciudad que se extendía caprichosamente sobre las vastas llanuras de la Costa. El crepúsculo gris diluía sus montesinas palideces. El campo reverdecido era una inmensa sabrosura donde los toros daban al aire su mugir sonoro. Lentamente, con el ánimo embargado por el secreto anhelo de conocer la floreciente metrópoli costeña, avance por el angosto camino de hierro, símbolo de progreso. Alla, en la polvorienta carretera, iban de paseo lujosos carruajes donde linajudas damas y mofletudos caballeros, lucían el orgullo de su fortuna. Y luego, casi raudamente tuve frente a mí la ciudad bellísima con sus mil focos de luz eléctrica, con el ruido de sus coches, con la sonoridad de sus músicas marciales y con el profuso concierto del trajinar de su gent...