Semblanza de don Catarino Castro Serrano
#Gacetillas Biográficas
[Extracto de una biografía escrita por don Gonzalo González]
Catarino Castro Serrano fue expresión morena del
departamento de Colón, En su amplitud de cielo y tierra bebió resonancias.
Arrancó secretos a las tardes de sol. Vio en las noches signos profundos. Y, en
la muerte, fuentes de luz.
Su vida comprendió el lapso del 30 de abril de 1892 al 10
de enero de 1939. Fue Telegrafista en Norte del país. Su conducta valiente,
frente a un grupo revolucionario, lo hizo acreedor al grado de Capitán del
Ejército. Mas tarde en el Instituto Nacional de Tegucigalpa, adquirió el título
de Perito Mercantil y Contador Público. Sirvió Cátedras en destacados Colegios
capitalinos. Desempeñó la Sección Consular del Ministerio de Relaciones
Exteriores. Fue Diputado al Congreso Nacional por el Departamento de Colón.
Colaboró en la Prensa del país. Escribió “Honduras en su última Centuria”. Y un
importante “Folleto sobre Asuntos Territoriales”. Y la muerte lo sorprendió
elaborando con el apoyo de los cinco gobernantes centroamericanos, una “Guía
Centroamericana”, de indiscutible utilidad para el Comercio y el turismo.
También dejó inédita una obra sobre asuntos de la Doctrina Espirita. Editó la
revista de “Información Económica Internacional”. Fue miembro de la Sociedad de
Peritos Mercantiles de la capital. Y miembro de la Asociación de Prensa
Hondureña. Miembro fundador de la Sociedad Teosófica. Y de la Sociedad
Espiritista “El Nuevo Oriente”, de Comayagüela.
Tal es a grandes rasgos, la trayectoria terrenal de Don
Catarino Castro Serrano, escritor, orador y maestro; diputado, telegrafista y
soldado; contabilista, teósofo y espiritista: Trabajador, estudioso e
investigador.
Tal la huella humana de este hondureño que fué fuerte, que
fué noble, que fué bueno, y que supo cumplir sus deberes de patriota y hombre.
Tuvo el don de reunir, en torno suyo, un apretado haz de
voluntades. Ala, aleta, hélice. Calzó la sandalia del mitológico andariego. Ya
en los dominios de la Economía Política. Ya en las cosmovisiones de Allan
Kardec. Ya alternando, como Garcilaso, los afanes de la pluma y de la espada.
Su llama fue tan llama que se tornó blanca, al rojo blanco.
Bajo el yunque espiritual de su propia ansia. Ala de ansiedad estremecida de
mensajes. Cuajó, como la abeja, sus afanes en miel y cera.
Así fue don Catarino Castro Serrano. Y así es hoy con su
nuevo traje de semilla profunda: Expresión morena, sobre una blanca rosa de
virtudes.
Fuente: González, Gonzalo. (26 de enero de 1946). Semblanza de don Catarino Castro Serrano. En Marcha. Año I. Serie 5, n.18, p. 6.

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