Sacerdotes hondureños: Fray Juan de Jesús Zepeda y Zepeda.

 #Gacetillas biográficas

(Datos biográficos expresamente recogidos para “La Tribuna”)

Queremos narrar ligeramente la vida de un ilustre sacerdote hondureño, para muchos Ignorado. Nació en San Antonio de Oriente en 1811, más o menos, aunque hay quienes creen que fue en Juticalpa o Tegucigalpa. Sucede con los hombres de fama que todos los pueblos quieren ser la cuna de ellos. Murió en Comayagua el 20 de abril de 1885.

De su juventud no sabemos nada concreto, solo que en Guatemala, llevado del poder de la fe religiosa, ingresó al Convento de los Franciscanos cuyo hábito azul usó en sus días de buen sacerdote, que lo fueron todos, al decir del P. Luis Ortega, quien, amable y paternalmente, nos habló como una hora de Fray Juan de Jesús Zepeda y Zepeda, el «alma de Comayagua».

En 1853, cuando el Padre Reyes fundó la Universidad de Honduras, Zepeda y Zepeda se hallaba en Tegucigalpa: era Licenciado en Teología y un admirador de Reyes a quien ayudó en su generosa idea. Vuelto a Guatemala, |. por asuntos varios, hubo de emigrar a México, destierro que duró poco, y pudo, gracias a sus méritos y virtudes, ser, en Guatemala, Padre Superior de la Orden Franciscana, Cura de Quetzaltenango, Jefe de la Diócesis de Occidente y encargado de la Iglesia de El Calvario. En 1861, el Presidente le Honduras, José Santos Guardiola y el Presbítero Miguel del Cid, entraron en choque, por lo cual Fray Juan de Jesús Zepeda y Zepeda, hombre de finos modales y prudente, fue enviado de Guatemala para restablecer la armonía entre aquéllos; con tan buen éxito, que pocos días después fue nombrado Obispo de Comayagua, cargo que desempeño inteligentemente hasta su muerte.

Habiéndose reunido un Concilio Vaticano en Roma, Fray Juan de Jesús Zepeda y Zepeda asistió él, y a su paso por España, con fondos propios, compro un valioso cortinaje y alfombras para la Catedral de Comayagua y encomendó la construcción de un órgano para el mencionado templo, deseo que no vió realizado por haber fallecido y por que, contrariando sus disposiciones, el órgano no se compró en Estados Unidos. Este instrumento se Conserva en esta ciudad como una-reliquia.

Amante de los niños, quiso regalarles una casa y se la dio a la Escuela de Niñas, edificio que hoy ocupa la Escuela de Varones, establecimiento que lleva el nombre de aquel distinguido eclesiástico, tanto por gratitud como por que es un deber de la juventud: recordar constantemente a los hondureños cuya vida es una gloria nacional.

Los restos de Zepeda y Zepeda están en la Catedral, en la fosa que ocuparon los del Padre Navas, último Jefe de la Iglesia de Comayagua en tiempo de la Colonia y cerca de los del muy conocido Monseñor Vélez.

Comayagua, 1927.

Eufemiano Claros V.

Fuente: La Tribuna Año I, n. 53. (Marzo 17, 1927).

[Transcripción: ocr2edit.com]


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